Reto 1
Crear tu propio baile
A tu gusto, a tu nivel y con el material que tú quieras. Si ya tienes tus pasos o tu estilo, no hace falta que uses los míos: con lo que tú ya sabes te enseño a improvisar y a adaptarlo.
Versión de desarrollo. Ni el contenido ni el diseño son definitivos todavía.
Casi todo el flamenco online te da coreografías para que las repitas. Yo te enseño a construir tu baile y a improvisar, que es otra cosa y se aprende de otra manera.
No uno. Y el orden importa, porque el primero es el que hace posible el segundo.
Reto 1
A tu gusto, a tu nivel y con el material que tú quieras. Si ya tienes tus pasos o tu estilo, no hace falta que uses los míos: con lo que tú ya sabes te enseño a improvisar y a adaptarlo.
Reto 2
Escuchar el cante y saber qué hacer encima, sin nada preparado. Es el objetivo final y lo que me separa de una escuela que te da coreografías para reproducir.
Esto no es una declaración de intenciones: mis talleres se dividen en retos con esos mismos nombres. «Crea tu patá», donde montas tu propio baile con el material que más te guste, y «Adáptala al cante», donde aprendes los códigos para improvisar sobre cualquier letra. En Tablao son tres, porque ahí se trabaja también la estructura del palo entero.
Cada reto tiene un objetivo concreto que me entregas y que yo corrijo. Y por cada uno que completas, hay una sorpresa esperándote.
Bailar bien no es solo mover el cuerpo. Estas son las seis cosas que trabajamos a la vez, porque si falta una, las demás se atascan.
Lo primero es conocer el palo que vas a bailar: descubrir con qué emociones te conecta y cómo tu cuerpo las expresa.
Si conectas con tu para qué bailas, con tu sueño flamenco, no te rindes: cada ensayo pasa a ser un regalo en vez de una obligación.
Tienes tableros de juego por los que ir avanzando y consiguiendo premios. Practicar sola en casa cansa; jugando se sostiene.
Para cuidar tu cuerpo con arte y descubrir esos trucos que hacen que te veas más flamenca al bailar.
Qué hace el cante y qué hace la guitarra. Entender qué haces tú con tu baile, con qué intención, y cómo improvisar con la música.
Cuando dominas la improvisación ya solo queda conectar contigo y sentirte libre bailando. Ese es el final del camino.
Uno
Todo grabado, para que lo trabajes cuando puedas y las veces que necesites. Pero con entregas y objetivos concretos, no como un archivo de vídeos donde te pierdes.
Dos
Clase en directo cada quince días, y corrijo lo que me entregas, en grupo y una a una. Esta es la parte que no se puede automatizar, y la que hace que el método funcione.
Tres
No es simplemente un grupo de WhatsApp. Cada semana la dinamizo: marco focos de trabajo personalizados según tu momento y el tiempo que puedas dedicarle, resuelvo dudas, propongo dinámicas y ejercicios, recuerdo las clases y celebro tus avances. Alrededor tienes a otras mujeres que están viviendo un proceso parecido al tuyo. Es lo que yo llamo tu tribu flamenca, y sirve para que no sientas que haces el camino sola.
Te lo digo claro, aunque me deje dinero por el camino: una coreografía se puede aprender viendo vídeos. Improvisar, no.
Improvisar necesita que alguien te vea, te diga qué está pasando en tu cuerpo y te corrija. Por eso mis cursos cuestan lo que cuestan y no lo que una suscripción de vídeos: lo que pagas no es el material, es que yo mire lo que haces con él.
No son principiante, medio y avanzado. Son tres momentos del mismo recorrido, y cada uno te deja lista para empezar el siguiente.
El compás y el vocabulario del cuerpo. Aprendes de qué está hecho el flamenco y empiezas a manejar sus piezas.
Aquí empiezas a improvisar de verdad. Ya no repites lo que ves: decides qué haces sobre el cante.
Improvisas con criterio y creas tu propio baile. Es donde se cumplen los dos retos, no «el nivel difícil».
Enseñamos lo que somos, no lo que sabemos. El baile no es el fin, sino el medio a través del cual evolucionamos como personas.
Algunos dicen que el flamenco se nace, no se hace. No necesitas ser andaluza para bailar, ni tienes que ser de cuna. Lo importante es sentir el baile y sentir la raíz.
Lo que quiero es que partas de la tradición, que te inspires en ella y que luego seas libre para expresarte. Que encuentres tu personalidad a través de tu baile.
No tiene que ser perfecto, tiene que ser auténtico.
Y por el camino te llevas cosas que no son el baile: concentración, disciplina, paciencia, un rato tuyo para parar. Bailar te obliga a estar en el presente, como una meditación. Se trabaja aquí dentro y luego se aplica fuera.
No hace falta que hayas bailado flamenco nunca, pero sí ayuda mucho traer algo de recorrido: otra disciplina de baile, algún deporte, haber tocado un instrumento. Cualquier cosa que te haya dejado ya un poco de instinto musical y corporal.
Y vengas de donde vengas, empezar por la Masterclass de Técnica Flamenca te va a cundir muchísimo. Es la base del cuerpo —colocación, brazos, peso, pies— y con eso puesto, todo lo demás avanza mucho más rápido y mucho más suelto.
Ver la Masterclass de Técnica ¿Dudas de si es tu momento? Cuéntame tu caso